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martes, 5 de abril de 2011

La noche libre.

La noche fabrica en mí movimientos espásticos de júbilo. Es una zona libre de prejuicios, donde la oscuridad real , cruda y rebelde reemplaza a la luz del ente que busca ser iluminado mediante una luz que lo deja al descubierto. Ya, inmiscuido en la noche, me es posible descuartizarme, conocerme. No hay nada que me haga visible, más que para mí. Puedo armar y desarmar pensamientos, ponerlos a prueba, catalogarlos y guardarlos a todos.
Me mimetizo con la oscuridad, me permito saltar al futuro, recular en torno al pasado y volver hacia el presente. Todos se van y vuelven. Todos van. Todos quedan. Todos siguen.

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