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viernes, 6 de mayo de 2011

Brisa benefactora.

Tengo la angustia de saber
que la brisa no quiere tocarme.
Me hago fiel al nihilismo,
porque la brisa no me ha de besar.

Hoy me convierto en ladrón
al robarle algo de aire.
Y hoy me convierto en esclavo
porque su verdad sometió mi verdad.

¿Por qué se convirtió en detractora de la inocencia?
¿Por qué sólo recuerdo su silueta de brisa?


He de seguir el camino
sinuoso, oscuro y enviciante,
al que sus manos no me quieren guiar
con dirección al desasosiego.

 ¿Querrá atraer mi odio, rifando besos sin darme un número?

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