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jueves, 7 de junio de 2012

Sin título enésimo

Bailando entre discos, tiritando de frío.
Yo ya elegí el camino del hielo por el del fuego.

martes, 5 de junio de 2012

No otra vez, No.

No vayas a dormir, que las velas todavía se preguntan si tenés idea de lo que querés. Y una vaca muy grande te quiere con ella, para que le cuentes tus problemas y remediarlos con una buena taza de té.

No vayas a dormir para soñar, porque no se trata de eso vivir. Tampoco sueñes despierto, lo más probable es que termines como yo, yendo a dormir entre preguntas.

Legislatura Libertaria

Le pregunté si quería dormir entre penumbras, porque estoy hecho sombras.

Le propuse un compromiso de almas irrefutable: nunca jamás forzar nada.

Y me fui lejos de la felicidad, porque fui el primero en romper el pacto. No puedo legislar ni mi propia voluntad.

Como le gustan los cuerdos, ya no puedo escuchar guitarras. Y cuando escucho una, quisiera morir entre dientes a la noche, porque la mañana ya me habrá de masticar y no seré yo, sino un carnaval.

El vuelo nocturno.

Vuelvo, incansablemente, a escribirle a la noche. Unica dueña y señora de mis ideas. Ella es mi única gran confidente y amante. Y es tan culpable de mis desdichas como yo de que el Sol la espante con tanto coqueteo barato.

Se vuelve tedioso comer platos fríos, pero al menos tengo un té que me invita a partir, entre lágrimas que son a veces cuarzo, a veces nieve y a veces agua de lluvia. Lo que no tengo es un alma de teflón, por ello es que cuando algo me toca, se pega como el agua pega el papel a la pared.

Y el alto vuelo me espera, para dormir entre las nubes y rezar un "padrenuestro" que no tiene padre, madre, hijo, tutor ni encargado. Todo lo que tiene es desprecio a la divinidad. A su divinidad implícita. Porque entre tantos porqué, nunca supo hallar una respuesta convincente.

Pero el terror a morir me impide vivir como quiero, que es sabiendo cómo quiero vivir. Me quiere atrapar la marea, antes de despegar hacia la cumbre, con un cóndor que no sabe pronunciar mi nombre de pocas sílabas. Y el trayecto se va pareciendo a un palíndromo, así que la salida y el destino se me hacen similares, como visto frente a un espejo. Con una silueta simétrica, no hay camino que tenga algún sentido posible.

Igual me atrevo a avisar que me voy a volar. Les grito ¡¡Voy a batir mis alas!!, y me pongo a traducir sus caras, porque ya no quieren estar parados. Ya nadie quiere estar de pie, si la tierra no tiene la impronta de mamá.

¡¡La noche, el amor y una gran verdad!! No hay personificación posible para semejante condición. No hay Luna nueva que pueda esconder tanto aprecio, tanta perfección y tanta influencia incuestionable. Si no hay noches, no hay escritos. No hay nada. Por eso es que dependo tanto de ella. Nunca nada me forzó tanto y tan complacientemente. Y con cada canción que escucho, con cada palabra que me regala, la amo más.

Masoquisto Manifista

"Nunca hagas juramentos", me hiciste jurar. Hoy quiebro una parte más de la historia personal de este universo. Esta noche ya no me llama a vivir. Sólo me habla de vivir, sin mostrar ni siquiera un panfleto.

O una brújula, hecha con agujas para zurcir las ilusiones que se vayan desprendiendo de mi camisa. Son como botones del ser. Botones del ser para ser más atractivo a la vista de una flor, sea rosa, sea margarita, incluso un clavel.

¡¡Pará el reloj, que van a dar las doce y no terminé el día todavía!! Quiero que este día no llegue a su fin, porque si todo es relativo, puedo pretender que Dalí tenga razón. Y si no es así, entonces será mejor despertarme de noche, todas las noches de todos los días.

Con los residuos de vidas ajenas, me podría haber hecho un pantalón con los colores del mundo. Pero no me diste una aguja. Una mísera aguja de latón. O siquiera un puñado de arena para, al menos, poder simular ejercer poder sobre ella. ¿Dinero? No compra nada más que dinero. Yo quería una aguja.

Me vuelvo al sur, bien abajo, en el culo del mundo, que es el lugar del que no tendría que haberme ido en primer lugar. Porque en donde se permanece parsimonioso y con parientes, ése es el sitio en donde nadie puede asediarte con tus complejos y traumas personales. Ese, mi querida ventana, es mi hogar.

Tiempo Sagrado

No es más que una catarsis. El único hilo conductor del enojo es la impredecibilidad. Y las palabras que van a aflorar a continuación, son impredecibles.

Gente, ardor, pudor, son sólo desprecio y mentiras.
Deseo, pulsión entre las manos, bronca. Más bronca.
Tiempo, himno de los pacientes.
Valor, la desgracia no destilará sino valor.
Amor. No tiene cabida en una vida de seres magnéticos.



Tiempo. Quiero tiempo, porque es lo que me hace falta para poder aprovecharlo y, así, no pedir más.