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miércoles, 6 de febrero de 2013

Declaración

(Originalmente escrito la madrugada del 31 de enero y publicado en otros dos lugares).

Volví al insomnio no inducido, queridísima noche. Mis pestañas fueron las rejas que, limadas, permanecieron abiertas, dejándome ver una luna más blanca. Las sábanas no pudieron retenerme y fue entonces cuando me aproximé a ella, tan bipolar y sin alba. Le conté que me estaba convirtiendo en un submarino. Diluido en su océano turbio, me expresé lo más claro posible:


"Me gustan los garabatos que pinta tu pelo, tomando los colores del viento. Casi puedo ver el cielo que sólo alrededor tuyo existe, lo demás es una hoja que espera el trazo lento y matizado de tu andar. No hay bocetos, no hay líneas rectas. Hay únicamente un degradé que indica por dónde estuviste".

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