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viernes, 29 de julio de 2016

Jade.

Ya no aparece su figura de jade.
Antes la buscaba, la añoraba. Preguntaba tanto por ella.
Quizá fuera que se la llevó. Se la regaló al viento.

A veces la extraño.
Después recuerdo y vuelvo a mí.
A mis soldaditos de plomo.
Para ya no precisar suerte.
Sé que no necesito su figura de jade.
Pero, por todo ¡qué hermoso fue tenerla!

martes, 19 de julio de 2016

Sin título

 Hallado en un papel de fiambre.



¿Por qué extraño lo jamás cristalizado?
Vas y venís ¿cómo no te cansás nunca?
 Querer la nada y evocar el éter.
Sí, extraño tu presencia sin pasado.
Acercate y moldeemos una utopía,
sin más arcilla que las letras.

Carne o Hiel.

Hoy la noche es mi enemiga.
Por primera vez, me quiere ver muerto.
La combato, fútilmente.
La noche ha ganado sin espadas.

Ella no me trae noticias tuyas.
Si es que has desnudado una rosa.
Si es que descubriste el oro en un moro.

Ella no dice nada, su silencio es una flecha.
Si sacrifiaste una torre o una reina.
Si has cenado carne o hiel.

Ella no indica nada, es gélida como un témpano.
Más fría que la piel lejos del fogón.
Fría como un alma entre los pasillos.

Ella se está yendo y se va contigo.
Y si volverás impar o par.
Y si suspirarás como siempre o de otra forma.

Ella no me alertará, ya se va.
Se va con mis manos y ya no toco.
Se va con mi cabeza y ya no razono.

Ella me deja solo, escribiendo con mis pies.
Y si retornarás indemne o pertrbada;
o si ya no habrá más de ti para mi vigilia;
La noche no dirá nada, me quiere ver muerto.

Lo aprendido

 Para Alura.


Aposté a que sabía algo de vos, habiéndome preguntado si en efecto lo sabía.
¿Qué puedo saber, además de lo que leo, lo que veo entre la niebla?
 Ya que insisto, ya que me gusta insistir, me planteo escribir qué sé de vos, qué pude ver, qué intuyo, de qué tengo certezas.
 Así va a ser, sin demasiados adornos, toda la prosa que puedas masticar, porque es así como preferís las cosas: lineales. Aun con prosa, vas a perdonar deslices propios de quien no puede evitar armar ramos de flores con letras.
 Sé de tu frío, imposible de aplacar, durante los inviernos en el pueblo; sé de tu veneración a cualquier pizza y a las fotografías de éstas.
 Conozco tu miedo patológico a estar sola, con el que es difícil lidiar; esto último me hace dudar de si te conocés y te querés en soledad.
 Sé muy poco de tu parentela y de tu premura por haberte ido del nido.
 Conozco ese vacío angustiante que sentís ante la sola idea de sufrir.
 Sé que sabés, justamente, de sufrir desamores; se hace entendible no querer más de eso, te diré.
Sé o conozco acerca de aquel imbécil que te dejó sin raíces;
de aquel palurdo de futuro inmediato, de pasares ciertos y pesares que no quiero saber.
 Intuyo tus inseguridades, que son las del mundo.
 Sé de tus distintivos, anillos en unas manos cuyas uñas se pintan del color del humor de su dueña; sé hasta de un lunar del que más tarde te cuento.
 Conozco la curvatura de tu pelo, ondeando como estandarte en el otoño, que te distingue entre cualquier bandera.
 Tu afán de protección, en la vida y en el juego, que es lo que hace de la vida una reliquia.
 Tu insanía a la madrugada.
 Tu desdén por la esperanza, aun aferrándote hipócritamente a ella.
 Tu desinterés por el amor, al que esperás llegar intentando, mientras no estés fuera del área de cobertura.
 Tu romanticismo empedernido, en blanco y negro y, sólo a veces, en sepia.
 Ese devaneo de sesos tuyo, que te deja exhausta.

 Y con todo lo que sé e intuyo, no hago otra cosa que pensarte, esperando materializarte.
 Con esperanzas, por supuesto, pero sin la expectativa que me impedía dormir.

viernes, 15 de julio de 2016

No pasarás

Quiero ser una alabarda y poder resistir cualquier embate estando en ristre.
Desollar miedos, cercenar ataques.
No dejar pasar a nadie. Gritar "No pasará nadie".
Un jinete entre la niebla sea desmontado.
Y que ni la lluvia  atraviese mi formación.
Esta noche seré una alabarda y no me verás derrotado.
Nunca lo harás.
Serás caballería en esta noche de piqueros.
Que nadie me vea llorar. No lloraré.
No son lágrimas, sino sudor de la carga.
En guardia, para siempre, cerrando filas.
Para que tus bestias no pasen.
Y así gritaré "No pasará nadie".

No Habrá Entelequia


Entre todas esas ideas que me abstraen de lo que existe a mi alrededor, allí está mi concepto sobre vos.
Fuiste como una taza a medio llenar en una tarde de llovizna a la espera de vientos disonantes.
Una figura de cristal que duró un poco, hasta convertirse en polvo, una vez más.
Tus palabras fueron veinte mariposas que llenaron un nogal en julio.
Y tu voz, una cimitarra desenvainada en medio de la cruzada.
La felicidad es efímera. Y si se duda, no vale un limón.
Así, la noche nos veía entrelazados; el día nos veía holográficos.
El Sol fue el protector de esa Luna que siempre cumplía.
Una estratega, al mando de estrellas fugaces como torres.
¿Qué sos vos, sino una reina sin casilleros?
¿Qué soy yo, sino un peón en su segundo movimiento?
Entonces, el pasado no se despide nunca.
No habrá entelequia, más que entre mis fantasmas.
Un reinado de condicionales que viven a expensas de mi ánima.
Y tu ser no va a estar en mi memoria; en su lugar guardo nuestra amalgama.
Un relámpago que redunda de efímero.
Y que me es inalienable e inenarrable, como el vacío de estas noches que transito.

domingo, 3 de julio de 2016

Telón mágico

¿Qué ves en la pantalla, mujer del monasterio?
¿Qué ha traído a tu alma hasta aquí?
¿Podría ser un oasis que va y viene?
¿Cómo es que bebemos de él sin acercarnos?

Ahora a las noches las domesticamos para ambos.
Dejamos las verdades debajo de las camas.
De punta a punta, profesamos abrazos arcanos,
en un idioma que nuestras manos no captan.